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	<title>Kenosis &#187; ciudanía</title>
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	<description>Artículos de Néstor A. Briceño L, SDS</description>
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		<title>Responsabilidad Política del Cristiano</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Sep 2010 16:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Néstor]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Visión de la realidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="../wp-content/uploads/2010/09/mafalda-libertad.jpg"><img class="alignleft" title="mafalda libertad" src="../wp-content/uploads/2010/09/mafalda-libertad-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Estamos a pocos días de las elecciones parlamentarias en nuestro país y aún los sondeos previos presentan un número relativamente alto de abstencionistas. Preocupa esta actitud, pues es dejar de lado la responsabilidad personal, y abandonar la decisión en manos de otros. Claro que podríamos excusarlos diciendo que ésta es una forma de ejercer la legítima “objeción de conciencia” (consagrada en el artículo 350 de nuestra Constitución), mediante la cual se protesta con acciones concretas, entre las que está incluida la desobediencia civil, contra leyes o decisiones ejecutadas por los gobiernos que violan los derechos humanos; sin embargo, éste no es el caso.<span id="more-102"></span></p>
<p>Vivimos en una sociedad que  ha optado por la democracia como sistema político. Así lo estipula nuestra Carta Magna en su artículo segundo, donde expresa “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. Y si vivimos en esta Tierra de Gracia, entonces todos debemos integrarnos a la construcción de esta sociedad. Recuerdo que en la Constitución del 61 la votación era un derecho y un deber ciudadano (cfr. art. 110), mientras que la Constitución Bolivariana la ha dejado únicamente como un derecho (cfr. art. 63). Por lo tanto, hoy más que nunca, debemos educar en el ejercicio de la responsabilidad ciudadana como un deber que, aunque no sea obligatorio por ley, sí lo es por la moral que nos constituye en miembros de una colectividad llamada Venezuela.<br />
Pero dejemos atrás esta primera discusión sobre la asistencia a la cita electoral y pasemos al siguiente punto: ¿cómo debe elegir el cristiano?<br />
Atención, este cómo no se refiere en ningún momento a cuál botón seleccionar; esto lo dejamos a la conciencia de cada quién. Pero sí apunta hacia qué elementos deben estar presentes en nuestra elección. Acudamos al “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” (lo abreviaremos CDSI) para iluminar este punto.<br />
Una de las pistas que nos ofrece el CDSI (Cfr. 408) es la división de poderes en un estado, planteando el sano equilibrio que se da cuando los diversos poderes se mantienen en un justo límite entre sí. Parece ilustrativa la cita de la Carta Encíclica Centesimus annus de Juan Pablo II, quien vivió en la Polonia post-guerra el efecto de la confusión de poderes, cuando refiriéndose a la división de los mismos afirma: “Es éste el principio del Estado de derecho, en el cual es soberana la ley y no la voluntad arbitraria de los hombres” (848).<br />
Por otra parte, aquellos que son elegidos para desempeñar un rol público están en la obligación de rendir cuentas al pueblo de todo aquello que han realizado en su gestión. Parece necesario recordar que estamos eligiendo a nuestros trabajadores, es decir, nosotros, los ciudadanos de a pie, somos los dueños del país y elegimos a quienes nos ayudarán a administrarlo. No podemos perder esto de vista, pues si lo hiciéramos, se pudieran cambiar los papeles, pensando que elegimos a nuestros jefes y dueños, cuando en realidad no es así.<br />
Aquellos a quienes elegimos para cargos públicos tienen como tarea fundamental “empeñarse en la búsqueda y en la actuación de lo que pueda ayudar al buen funcionamiento de la convivencia civil en su conjunto” (CDSI, 409). Por lo tanto, hablamos aquí de verdaderos mediadores, que puedan ayudar a entablar la armonía y la paz dentro de todo el pueblo, siendo capaces de renunciar a sus proyectos personalistas para abrazar un proyecto de país que busque el bien común, haciendo síntesis y sumando fuerzas para lograr acciones contundentes que favorezcan lo mejor para dar vida al pueblo (cfr. CDSI, 407, 409).<br />
El aspecto moral de los candidatos no puede ser olvidado. Cuando existe un verdadero componente moral en la persona, que le lleva a asumir actitudes éticas propias de un gobernante que ama a su pueblo, entonces habrá una verdadera acción que “consiste en el compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar soluciones a los problemas sociales” (CDSI, 410). Allí se hará presente un espíritu de servicio y solidaridad que dejará en último plano los objetivos personalistas para colocar de manera prioritaria el bien del pueblo. Pero se debe tener cuidado con las políticas populistas que muestran una aparente preocupación por el pueblo, planteando soluciones que a la larga solamente traerán más conflicto y pobreza, acompañadas de la búsqueda de prestigio personal.<br />
Combatir la corrupción política también debe ser un aspecto que nos ayude a discernir en el momento de elegir a los candidatos. El CDSI plantea que “entre las deformaciones del sistema democrático, la corrupción política es una de las más graves porque traiciona al mismo tiempo los principios de la moral y las normas de la justicia social” (411). Pero, ¿a qué se le llama corrupción política? Con este término se le denomina a la compra de votos mediante el intercambio de bienes y servicios (bienes y servicios que son un deber y no una dádiva del Estado); al aprovechamiento del puesto político para favorecer a alguna parcialidad en detrimento de otros; al clientelismo y otro tipo de relaciones dadas entre gobernantes y gobernados que impiden la realización del bien común para todos los ciudadanos. Estas actitudes traen como consecuencia desconfianza en el sistema político y desánimo de los ciudadanos en los procesos de participación política.<br />
Todo lo anterior implica para cada uno de nosotros, ciudadanos de esta Patria Grande, asumir en serio la tarea de ser votantes. Debemos tomarnos el tiempo para conocer a los candidatos y contrastarlos con esta lista de criterios básicos que nos regala la Doctrina Social de la Iglesia, para así elegir al mejor servidor para nuestro pueblo.</p>
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		<title>CSI Venezuela</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 23:50:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Néstor]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Visión de la realidad]]></category>
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		<category><![CDATA[csi]]></category>
		<category><![CDATA[realidad social]]></category>
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		<description><![CDATA[Me confieso un fanático empedernido de las series televisivas de acción y misterio, donde se encuentran investigadores que deben resolver crímenes o evitar catástrofes, haciendo alarde de sus grandes conocimientos científicos, logrando una síntesis de la cultura general y profesional en cada caso que enfrentan los protagonistas. Para ese hobby, aparto un tiempo de mi &#8230; <a href="http://kenosis.cepdisal.org/?p=8" class="more-link">Continue reading <span class="screen-reader-text">CSI Venezuela</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://kenosis.cepdisal.org/wp-content/uploads/2010/07/csi_las_vegas_.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9" title="csi_las_vegas_" src="http://kenosis.cepdisal.org/wp-content/uploads/2010/07/csi_las_vegas_-300x268.jpg" alt="" width="180" height="161" /></a>Me confieso un fanático empedernido de las series televisivas de acción y misterio, donde se encuentran investigadores que deben resolver crímenes o evitar catástrofes, haciendo alarde de sus grandes conocimientos científicos, logrando una síntesis de la cultura general y profesional en cada caso que enfrentan los protagonistas. Para ese hobby, aparto un tiempo de mi descanso, donde sé que estaré sumergido en un mundo de fantasía, con algunos visos de realidad, pero ante todo soy consciente de estar ante el producto final de la imaginación de guionistas, directores y productores. Con esa finalidad recurro a canales de entretenimiento como AXN, Warner, Fox y otros.<span id="more-8"></span></p>
<p>También intento estar informado sobre el acontecer nacional, pues por mi trabajo sé que debo mantener una línea en la cual pueda hacer una buena síntesis entre la realidad y el evangelio, para así poder iluminar la primera desde el segundo. Reconocer dónde se va gestando el Reino de Dios y dónde se va contradiciendo la presencia del Resucitado no es una tarea fácil en esta Venezuela tan fragmentada y llena de sufrimiento. Para la tarea de informarme recurro a diferentes diarios y canales de televisión especializados en el aspecto noticioso.</p>
<p>Lógicamente, como sacerdote, me corresponde acompañar en muchísimas ocasiones el dolor de familiares y amigos por la pérdida de un ser querido. Muertes, la mayoría de ellas, que desde la perspectiva humana carecen de sentido, pero en la fe se encuentra la esperanza para vencer el odio hacia el terrible asesino, o a la temible enfermedad transformada en bendición, o, simplemente, al inexorable paso del tiempo. Desde una fe que es acompañada por una profunda humanidad e ilumina la razón, las palabras y los gestos siempre deben llevar al doliente a encontrar la paz. Allí no podemos confundir el mundo de fantasía de las series de acción con la pasión real de quien ha sufrido una dolorosa pérdida; hacerlo sería una falta de respeto hacia los familiares del difunto y una muestra de lo que, clínicamente, podría catalogarse como una <em>psicosis</em>.</p>
<p><em><span style="text-decoration: underline;">1era Temporada (28 de noviembre de 2007) </span></em></p>
<p><em><span style="text-decoration: underline;"> </span></em></p>
<p>El problema lo encuentro cuando al sintonizar las noticias me siento viendo algún canal de series de acción, donde lo inverosímil se hace realidad y los acusados desfilan por la pequeña pantalla. No, esto no es <em>CSI Venezuela</em>, me repetí unas cuantas veces; es el vicepresidente de la república acusando públicamente al Cardenal Urosa y al Padre Ugalde de conspiración y asesinato. Déjalo pasar, me dije, total, todo se caerá por su propio peso. Y así fue, hasta que hace unos momentos un compañero me contó que un parroquiano, muy allegado a la iglesia y de familia muy religiosa, le contó: “Padre, qué le parece, ahora el Cardenal mandando a matar, eso es el colmo”. “Pero Fulano, le contestó el sacerdote, ¿cómo piensas tú que eso pueda ser verdad?”. “Bueno, dijo este honrado padre de familia, si lo dijo el Vicepresidente…”</p>
<p>Es por esta gente buena, que confía en sus gobernantes, por quienes surge este artículo. Es tradición de cualquier lineamiento político crear matrices de opinión en contra de sus adversarios. Es tradición de quienes no son capaces de dialogar, acusar al oponente con calumnias (es decir, mentiras que buscan mellar la dignidad del otro). Hagamos una breve síntesis para que veamos de dónde surgen estas calumnias: los obispos escriben su último documento donde califican a la reforma de una propuesta antievangélica; luego, surge todo un movimiento eclesial para estudiar tanto la reforma como el documento de los obispos y hacerse una opinión desde los patrones cristianos; aparecen declaraciones, el fin de semana pasado, en contra de los personeros eclesiales antes citados por parte del presidente de la república; el lunes, la presidencia de la CEV escribe una nota donde invita a votar y a rechazar la reforma; el mismo día comienzan los ataques del vicepresidente. Ante una verdad contundente, como en toda la historia, se erige la mentira que busca disminuir.</p>
<p><em><span style="text-decoration: underline;">2da Temporada (16 de julio de 2010)</span></em></p>
<p>Esta segunda temporada de la serie volvió a retomar el asunto inconcluso de la primera entrega: el Cardenal Urosa, pero en esta ocasión es acusado por los altos voceros del gobierno de ser un “troglodita” propagandista de falsas acusaciones. Ante la verdad contundente dicha por el purpurado venezolano, surgen nuevamente insultos y ataques pocos decorosos para quienes los profieren.</p>
<p>Pero a la par, los productores de esta serie que nunca deja de asombrarnos, han desarrollado un nuevo guión que parece sacado de una fantasía como <em>Boones</em> o <em>Cold Case</em>, donde en la primera una antropóloga ayuda a descubrir pistas para la resolución de casos a partir de restos humanos, mientras que la segunda se dedica a cerrar casos que han permanecido en el olvido durante años. En esta oportunidad, en su afán por reescribir la historia, el presidente ha decidido encontrar la verdadera causa de muerte del Libertador, por lo que se ha abierto su tumba. Un crimen ya resuelto por la historia, pero que por un empeño infundado históricamente se debe retomar. ¿Acaso no hay suficientes crímenes sin resolver con los 47 asesinatos ocurridos solamente en Caracas el fin de semana pasado? ¿No sería mejor emplear toda esa tecnología en la resolución de los verdaderos crímenes?</p>
<p>No podemos olvidar la clara referencia a <em>Ghost Whisperer </em>y a <em>Medium</em> que se hace en esta nueva entrega, donde el Libertador pareciera recobrar vida y materializarse en extrañas visiones, dando incluso algunas sugerencias, a quienes se arriesgan a entablar conversaciones con él, sobre cómo gobernar.</p>
<p>Claro, en la búsqueda de divertir a los espectadores, también se mezclarán algunas reminiscencias a clásicos de la cinematografía mundial, como es el caso de <em>The Net</em>, logrando que la realidad supere a la fantasía. ¿Acaso es un crimen hablar sobre asuntos bancarios a través de Twitter? Pues eso es lo planteado al resultar encarceladas dos personas por especular sobre algún banco.</p>
<p><em><span style="text-decoration: underline;">Conclusión</span></em></p>
<p>Apaguemos por un rato el televisor y sintonicémonos con la realidad. Son miles los hermanos nuestros que sufren a causa de la violencia verdadera, y no hablo de Irak sino de nuestros barrios venezolanos; innumerables las familias que están padeciendo verdadera hambre mientras containers de comida se pudren sin ver aún a los verdaderos culpables responsabilizarse de ello; incontables los niños y jóvenes que están creciendo en un ambiente lleno de odio y rencor, lo que nos costará generaciones para remdiarlo.</p>
<p>Creo que es hora de entender que no somos personajes de una producción de Bruckheimer, sino creación de Dios. Y ayudar a nuestros hermanos a comprender el fino límite entre la realidad y la obra de ficción de la que nos están haciendo personajes de relleno. Es tu tarea constituirte en heraldo de la verdad, en voz que clama las exigencias del Señor de la Vida.</p>
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