Esperando al Salvador: 2do Sábado de Adviento

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2do SÁBADO DE ADVIENTO: Mt 17,10-13

“¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?”

Los hombres siempre estamos buscando seguridades de nuestra fe. Yo también busco esas seguridades…

Por eso los discípulos te preguntan, Jesús, por el que ha de venir anunciando tu llegada, aquél que grita a los hombres quién eres tú. No ven cómo a través de los diversos hechos, y en Juan Bautista, se va manifestando ese precursor del Mesías.

Y en mí, ¿qué hechos y personas anuncian tu llegada a mi vida? ¿Acaso desconozco a tus precursores y hago con ellos lo que quiero? ¿Cómo te hago padecer cuando te encuentro en mi vida?

Hoy me encontraré con aquellos hechos y personas que anuncian tu venida y me reconciliaré con ellos, para que así pueda descubrir en ellos tu presencia transparente.

¡Gracias, Espíritu de Dios, porque a través de otras personas haces que me prepare para la llegada del Salvador!

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2do MARTES DE ADVIENTO: Mt 18,12-14

“La voluntad del Padre no es que muera uno de estos pequeñitos”

Jesús, tú comparas el trato entre Dios y su Pueblo

Esperando al Salvador: 2do Viernes de Adviento

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2do. VIERNES DE ADVIENTO: Mt 11,16-19

“He aquí un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores”

Tu libertad, Jesús, es algo que siempre ha atraído a la gente a ti (aunque aleja a los más mojigatos). No escatimas palabras ni esfuerzos para denunciar aquello que anda mal y anunciar una nueva forma de vivir, que te acerca a la gente sin divorciar lo humano de lo divino; no te importa actuar acorde a tu conciencia porque tienes la seguridad de estar haciendo la voluntad del Padre. Y sabes muy bien que la gente nunca estará conforme con lo que vea en uno… Pero eso de ser libre, hacer lo correcto sin importar las consecuencias; amar incluso a aquellos que los demás (y que mi propia naturaleza) apartan y rechazan.

¿Qué tan libre soy en mis actitudes?… No solamente de lo que piensen los demás, sino de mis propios caprichos… Hoy seré libre de mí mismo…

¡Jesús, Tú nos enseñas el valor de la libertad del hombre y nos muestras que no es imposible llegar a ser plenamente libre; gracias por darnos nuestra libertad!

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2do JUEVES DE ADVIENTO: Mt 11,11-15

“El Reino de Dios se alcanza a la fuerza y solamente los esforzados entrarán en él”

Ser cristiano

Esperando al Salvador: 2do Jueves de Adviento

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2do JUEVES DE ADVIENTO: Mt 11,11-15

“El Reino de Dios se alcanza a la fuerza y solamente los esforzados entrarán en él”

Ser cristiano no es nada fácil, Señor. Seguir tus caminos implica mucha violencia, pero no de la forma como la entienden los hombres, sino una fuerza que me debo hacer en mi interior para vencer mi egoísmo y hacer presente el Reino de Dios en mi vida.

Lo que más me aparta del Reino de Dios es…, por eso hoy me esforzaré por ejercer…

También dices que no ha habido hombre mayor que Juan el Bautista, pero el menor en el Reino es mayor que él. Así me enseñas que lo importante no es ser grande, sino hacerse el pequeño servidor de todos, como decía Martin Luther King: “Si no vives para servir no sirves para vivir”.

¡Gracias, Padre, porque me das la fuerza para luchar contra lo que me impide instaurar tu Reino de amor, justicia y paz!

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2do MARTES DE ADVIENTO: Mt 18,12-14

“La voluntad del Padre no es que muera uno de estos pequeñitos”

Jesús, tú comparas el

8 de Diciembre

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8 DE DICIEMBRE: Día de la Inmaculada Concepción de María: Lc 1,26-38

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti…”

Señor Jesús, el Padre ha escogido como madre para ti a la más maravillosa de las mujeres: María. Hoy es la fiesta en la cual la recordamos sin mancha, sin pecado. Pero lo que la ha hecho ganarse el favor del Padre no ha sido este don que desde el inicio le fue dado, sino su espíritu siempre disponible a escuchar la Palabra, aunque todas las circunstancias le dijeran que el cumplimiento de la promesa no era posible.

Y en María, en esta fiesta, tú también te complaces en mí. Vienes a mi encuentro y me dices que me alegre, porque tú estás conmigo… Me dices que no tema porque en mi vida gozo de tu favor… Me prometes que desde mi aparente infecundidad, tú harás surgir la vida…

¿Qué te respondo? ¿Acepto el don de tu Espíritu Santo?.¿Veo las maravillas que haces en quienes me rodean, así como María vio tu obra en Isabel?

¡Te pido, Señor, que me des un corazón generoso para que pueda contestarte con todo mi ser: “Aquí tienes a la esclava del Señor; que se cumpla en mí tu palabra”!

8 DE DICIEMBRE: Día de la Inmaculada Concepción de María: Lc 1,26-38

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti…”

Señor Jesús, el Padre ha escogido como madre para ti a la más maravillosa de las mujeres: María. Hoy es la fiesta en la cual la recordamos sin mancha, sin pecado. Pero lo que la ha hecho ganarse el favor del Padre no ha sido este don que desde el inicio le fue dado, sino su espíritu siemp

8 DE DICIEMBRE: Día de la Inmaculada Concepción de María: Lc 1,26-38

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti…”

Señor Jesús, el Padre ha escogido como madre para ti a la más maravillosa de las mujeres: María. Hoy es la fiesta en la cual la recordamos sin mancha, sin pecado. Pero lo que la ha hecho ganarse el favor del Padre no ha sido este don que desde el inicio le fue dado, sino su espíritu siempre disponible a escuchar la Palabra, aunque todas las circunstancias le dijeran que el cumplimiento de la promesa no era posible.

Y en María, en esta fiesta, tú también te complaces en mí. Vienes a mi encuentro y me dices que me alegre, porque tú estás conmigo… Me dices que no tema porque en mi vida gozo de tu favor… Me prometes que desde mi aparente infecundidad, tú harás surgir la vida…

¿Qué te respondo? ¿Acepto el don de tu Espíritu Santo?.¿Veo las maravillas que haces en quienes me rodean, así como María vio tu obra en Isabel?

¡Te pido, Señor, que me des un corazón generoso para que pueda contestarte con todo mi ser: “Aquí tienes a la esclava del Señor; que se cumpla en mí tu palabra”!

re disponible a escuchar la Palabra, aunque todas las circunstancias le dijeran que el cumplimiento de la promesa no era posible.

Y en María, en esta fiesta, tú también te complaces en mí. Vienes a mi encuentro y me dices que me alegre, porque tú estás conmigo… Me dices que no tema porque en mi vida gozo de tu favor… Me prometes que desde mi aparente infecundidad, tú harás surgir la vida…

¿Qué te respondo? ¿Acepto el don de tu Espíritu Santo?.¿Veo las maravillas que haces en quienes me rodean, así como María vio tu obra en Isabel?

¡Te pido, Señor, que me des un corazón generoso para que pueda contestarte con todo mi ser: “Aquí tienes a la esclava del Señor; que se cumpla en mí tu palabra”!

Esperando al Salvador: 2do Martes de Adviento

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2do MARTES DE ADVIENTO: Mt 18,12-14

“La voluntad del Padre no es que muera uno de estos pequeñitos”

Jesús, tú comparas el trato entre Dios y su Pueblo con un pastor que cuida de sus ovejas; pero este pastor no es cualquiera, es el Buen Pastor. ¿Qué actitudes tiene este buen pastor? ¿Cómo es la acción de Dios hoy en su Pueblo? ¿Acaso no debo ser yo muestra de lo que un buen pastor significa?

Pero los cristianos normalmente huimos de esa responsabilidad de ir tras la oveja perdida (o la que nosotros decimos que está perdida), y la dejamos a la “buena de Dios”. Ser cristiano significa seguir a Cristo, quien iba hasta los pecadores y los invitaba a una conversión; y yo, ¿puedo decir que voy en busca de la oveja perdida? ¿Cuál es mi actitud ante los despreciados por la sociedad de hoy: prostitutas, niños abandonados que viven en la calle, drogadictos, enfermos de sida…? ¿Qué puedo hacer hoy en este sentido para que mi oración no sea sólo un conjunto de palabras bonitas?

¡Gracias, Señor, por cuidar de tu Pueblo; ayúdame a ser parte de esa salvación!

2do MARTES DE ADVIENTO: Mt 18,12-14

“La voluntad del Padre no es que muera uno de estos pequeñitos”

Jesús, tú comparas el trato entre Dios y su Pueblo con un pastor que cuida de sus ovejas; pero este pastor no es cualquiera, es el Buen Pastor. ¿Qué actitudes tiene este buen pastor? ¿Cómo es la acción de Dios hoy en su Pueblo? ¿Acaso no debo ser yo muestra de lo que un buen pastor significa?

Pero los cristianos normalmente huimos de esa responsabilidad de ir tras la oveja perdida (o la que nosotros decimos que está perdida), y la dejamos a la “buena de Dios”. Ser cristiano significa seguir a Cristo, quien iba hasta los pecadores y los invitaba a una conversión; y yo, ¿puedo decir que voy en busca de la oveja perdida? ¿Cuál es mi actitud ante los despreciados por la sociedad de hoy: prostitutas, niños abandonados que viven en la calle, drogadictos, enfermos de sida…? ¿Qué puedo hacer hoy en este sentido para que mi oración no sea sólo un conjunto de palabras bonitas?

¡Gracias, Señor, por cuidar de tu Pueblo; ayúdame a ser parte de esa salvación!

Esperando al Salvador: 2do Lunes de Adviento

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2do. LUNES DE ADVIENTO: Lc 5,17-26

“¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”

El perdón es otro de esos temas de los que sé mucha teoría, pero tan poca práctica… Me siento como inmóvil al sentir que no perdono, y rezo todos los días “perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Lo peor es que al no practicar la misericordia me hago incapaz de vivir el perdón de Dios y digo como los fariseos: “¿quién es éste?”

Si tengo verdadera fe, tú Señor, perdonarás mis pecados…

¿De veras creo en ti como mi Salvador? ¿Qué cosas quiero que me perdones? ¿Quién necesito que me perdone? ¿A quién debo perdonar?

Tú me dices ¡levántate!; y eso quiero hacer, reconciliarme contigo, con los demás, conmigo mismo. Así, al sentir la paz del perdón diré: hoy he visto maravillas.

¡Gracias, Padre, por tener los brazos abiertos que esperan mi regreso a ti!

Esperando al Salvador: 2do Domingo de Adviento

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2do. DOMINGO DE ADVIENTO: Ciclo “A”: Mt 3,1-12; Ciclo “B”: Mc 1,1-8; Ciclo “C”: Lc 3,1-6

“Preparen el camino al Señor, hagan rectas todas sus sendas…”

Todos los años escucho el pasaje de Juan bautizando en el desierto y lo veo tan ajeno a mi vida… pero en esta ocasión ha sido diferente. Seguro ese desierto soy yo mismo, lleno de grandes montañas arenosas y abismos, de toda una historia personal… Ese desierto en el cual no reconozco las tantas veces que el Señor me habla en mi vida, así como Juan Bautista gritaba…

Tu Palabra hoy es muy clara. Tengo que cambiar aquellas cosas que me apartan de Dios y del hermano; ésta es la conversión a la que me llamas… Hoy, cuando vaya a misa, viviré el momento de encuentro con la fe de la Iglesia; por esto, la comunión me dará la fuerza para continuar el camino, porque aunque soy pecador me comprometo a luchar por mi conversión continua, preparando tus caminos.

¡Jesús, Hijo de Dios, gracias por darme la esperanza de seguir adelante! ¡Ven Señor Jesús!

Esperando al Salvador: 1er Sábado de Adviento

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1er. SÁBADO DE ADVIENTO: Mt 9,35-10,1.6-8

“Vayan a las ovejas que murieron de la casa de Israel. Vayan y prediquen, diciendo que se acercó el Reino de los Cielos”

Tú nos has dado una misión: anunciar a todos los hombres y mujeres, especialmente a los más olvidados por la sociedad, que el amor y la bondad del Padre se hacen presente entre nosotros; en esto consiste el anuncio del Reino, en vivir los valores de Dios como testigos tuyos. No importa cual sea mi estado de vida -soltero, casado, religioso, estudiante, trabajador- me has encomendado la misma misión, porque la gente fatigada, decaída y sin esperanza exige tu presencia en el mundo.

¿Cómo transmito a otros mi vivencia de la fe? ¿Realmente soy signo de esperanza palpable o no hay coherencia entre mis dichos y hechos?

No debe ser ninguna promesa la que me urja a convertirme en obrero de tu mies, sino corresponder por amor al Amor que gratuitamente me has dado. Hoy seré, en mi medio, un testigo tuyo, por eso me propongo esta pequeña acción de amor…

¡Envía más trabajadores de tu Reino al mundo y haz de mí un testigo fiel en cualquier ambiente que me encuentre!

Esperando al Salvador: 1er Viernes de Adviento

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1er. VIERNES DE ADVIENTO: Mt 9,27-31

“Y se les abrieron los ojos”

Así como estos ciegos del camino, te pido, Señor, que tengas compasión de mí. Compasión porque me siento débil en el caminar diario; compasión porque también estoy ciego y no veo la realidad de mi vida… Creo en ti y en tu Palabra, pero me falta fe para poder seguirte de manera radical… Ábreme los ojos y podré ver con claridad mis faltas, mis aciertos, el camino que quieres que siga…

¿En realidad quiero que tú me abras los ojos de la fe o prefiero vivir en las tinieblas? ¿Qué riesgos trae para mí creer que Jesús me puede abrir los ojos?

¡Señor, ten compasión de mí y ayúdame a ver!

Esperando al Salvador: 1er Jueves de Adviento

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1er. JUEVES DE ADVIENTO: Mt 7,21.24-27

“No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre”.

Las palabras son vacías si no van acompañadas de las acciones a las que comprometen. Así, le das la razón al refrán popular “obras son amor y no buenas razones”, pidiéndome que en lugar de quedarme aquí diciéndote Señor, Señor, me disponga a descubrir y a hacer la voluntad del Padre. Tú mejor que nadie sabes que no siempre es fácil seguir lo que el Padre quiere, pero también nos recuerdas que Él solamente desea nuestro bien. Es más difícil asentar las bases en la roca que en la arena, por eso es más duradero.

Hoy tendré un propósito: descubrir lo que el Padre quiere de mí para este día y cumplirlo… Al llegar la noche, revisaré el piso en el que esté parado y podré decir si es roca o arena sobre lo que estoy construyendo mi vida.

¡Que no huya, Padre, de hacer tu voluntad; dame el don de descubrirla y, a pesar de las consecuencias, seguirla, porque yo sé que Tú me amas y quieres lo mejor para mí!